lunes, 24 de febrero de 2014

Harold Ramis, el cerebro de la comedia

En "Los Cazafantasmas", Ramis utilizaba un pastelito para explicar
una amenza cósmica tremebunda
Hoy la muerte a los 69 años de edad de Harold Ramis ha tenido un impacto en redes sociales mayor del que habría pensado en un primer momento. Porque, reconozcámoslo, su nombre no es el primero que nos viene a la memoria cuando pensamos en el cine de Hollywood. Sin embargo, a poco que repasamos su filmografía, reparamos en que se trata de una de las figuras más importantes de esa gran generación de comedia americana surgida en los años setenta, con directores como John Landis e Ivan Reitmn a la cabeza, y estrellas como Bill Murray, John Belushi, Dan Aykroyd, Chevy Chase, John Candy o Eddie Murphy.

Harold Ramis fue un actor con pocos títulos y un director con aún menos. Pero, en sus créditos como guionista, consta como autor o coautor de los libretos de películas como "Desmadre a la americana", "Los incorregibles albóndigas", "El pelotón chiflado", "El club de los chiflados" o, por supuesto, "Los cazafantasmas". Películas no todas maravillosas y algunas con un trazo grueso del cual su escritor se iría deshaciendo con los años, pero que, en todo caso, son hitos de esa generación de comediantes.

Ya más tardíamente, atemperaría sus chistes más groseros y nos brindaría comedias como "Mis dobles, mi mujer y yo", que era todo un recital de ese cómico no siempre bien aprovechado que es Michael Keaton, y "Una terapia peligrosa", en la que logró hacer funcionar a una pareja cómica tan improbable como era la de Billy Crystal y Robert De Niro. En estos títulos, además, ya ocupó la silla del director, sin hacer grandes alardes de puesta en escena pues era consciente de que si el texto es bueno y el timing del elenco está ajustado, la comedia sale sola. 

Uno de los suicidios de Bill Murray "Atrapado en el tiempo"


Sin duda, su mayor logro es "Atrapado en el tiempo", una película que ya desde su estreno se convirtió en un clásico moderno, de esas cintas que, si la pillas en la tele, acabas viendo completa aunque ya la hayas revisado tropecientas veces. Aunque no me gusta expresarme en términos tan grandilocuentes, creo que es la última gran comedia americana que se ha hecho.

En esa cinta, todo está perfectamente ajustado y entonado, con las dosis justa de romance, humor absurdo, bondad capriana y el toque pasota que Bill Murray aporta a todas sus intervenciones. En suma, una película que justifica por sí sola una filmografía.

Ramis no era un genio y su filmografía fue bastante irregular y no siempre elegante, que por desgracia concluyó con aquella cosa tan horrible que era "Año cero". Pero nadie le puede negar que fue uno de los cerebros tras la comedia gamberra de los 80, y que ya en su madurez, nos regaló un par de títulos sólidos y una obra maestra. No muchos pueden presumir de ello.