jueves, 17 de mayo de 2012

"Sombras tenebrosas": Carisma descontrolado

Johnny Depp y Eva Green: hay amores que matan...
Hay directores con unas señas de identidad tan marcadas que llega un momento en sus carreras en las que el tedio y la repetición aparecen sin misericordia. Es el caso de Tim Burton, cuya última película, "Sombras tenebrosas", es la enésima vuelta de tuerca a su personal estética que, además, está lastrada por una endeble estructura dramática que se hace soportable únicamente por su impecable factura técnica y el buen hacer de los actores.


Al igual que ocurriera con "Alicia en el país de las maravillas", y antes con "Sweeney Todd" o, incluso, "La novia cadáver", da la sensación de que el hombre lleva con el piloto automático puesto un buen puñado de años. Hace dos décadas, su mezcla de ternura con tenebrismo supusieron un soplo de aire fresco en el cine comercial estadounidense, pero ahora reconozco que si vuelvo a ver en una de sus cintas a un personaje pálido con ojeras y pasado maldito, voy a Hollywood a darle dos cachetones.

Pero el problema no es que se repita: no es el único que lo hace (Almodóvar) y si el resultado es bueno (Woody Allen), se lo podemos perdonar; el problema es que el guión está absolutamente deslavazado, con tramas que se esbozan y no se desarrollan, personajes que directamente podrían haberse obviado dado el poco espacio que le dan (el interpretado por Johnny Lee Miller, por ejemplo) y una molesta tendencia resolver las escenas a base de destrozarlo todo.

Probablemente todo ello se deba al material de partida, un serial televisivo de los años 60 que superó la friolera de 500 capítulos y, por tanto, generó tal cantidad de situaciones, tramas y personajes que resulta imposible hacerle justicia en dos horas de metraje. Burton, fan de la serie, da la sensación de que quiso meter en la película todo lo que pudo de aquel espectáculo televisivo que tanto le gustaba, confiando en que su destreza narrativa le permitiría salir del paso.

No sería la primera vez que intenta esa jugada, y en alguna ocasión hasta le ha salido bien: "Batman vuele" tiene un guión tan inverosímil que prácticamente podrían habérselo ahorrado, pero se trata de una cinta con una puesta en escena tan arrolladora y con escenas tan bien resueltas que nos olvidamos de "pequeñeces" como la coherencia narrativa. Desgraciadamente, en "Sombras tenebrosas" no logra repetir la hazaña.

Y es una pena porque en general todos los actores están más que decentes. Johnny Depp está pasadísimo de rosca, pero su personaje admite ese registro perfectamente y el resultado es muy divertido, siempre es un placer ver en la gran pantalla a Michelle Pfeiffer, y se nota que Helena Bonham-Carter se lo pasó pipa con su papel de psiquiatra borrachuza. Sin embargo, quien roba la película es Eva Green, no sólo porque esté extremadamente sexy (me temo que no podría evitarlo aunque quisiera), sino porque le aporta a su papel de bruja malvada un registro delirante e histérico que le permite jugar de tú a tú con Depp en su propio terreno. E incluso superarle.