miércoles, 23 de mayo de 2012

Super Asturias Bros.

El autor y su obra
La concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación a Shigeru Miyamoto, creador de Mario Bros, Zelda y la consola Wii, me ha provocado sensaciones contradictorias. Desde un punto de vista teórico, entiendo perfectamente los motivos para entregarle el galardón y considero la decisión acertada y valiente. Sin embargo, desde un plano más visceral no puedo evitar sentir que hay algo incorrecto en todo el asunto.

El videojuego forma parte de nuestro mundo, y ya no se puede hablar de que es algo moderno  y novedoso porque, de hecho, tiene más de tres décadas de antigüedad. En ese tiempo, ha logrado configurar su propia mitología y ha pasado a formar una parte importante del ocio y la vida cotidiana de millones de personas.

En la esfera de las distinciones seguimos anclados en clasificaciones decimonónicas, y está ocurriendo que existen muchas manifestaciones culturales y sociales que merecen ser reconocidas y, sin embargo, carecen de categoría específica. Ello ha propiciado que se haya premiado a cineastas en galardones a las bellas artes o a cantautores en certámenes literarios.

Por ello, no hay nada erróneo en premiar a quien ha diseñado iconos como los hermanos Luigi y Mario, pues el videojuego es, sin lugar a dudas, un ámbito de la comunicación audiovisual cada vez más importante y, por tanto, es de justicia que comience a reconocerse sus méritos. Hasta ahí todo correcto.

Sin embargo, al poco de conocer la noticia, leí en Twitter un mensaje del periodista de El País Guillermo Altares que me dio que pensar: "Manu Leguineche no tiene el Príncipe de Asturias de Comunicación pero si el creador de vídeojuego de un menda que da saltitos. Interesante."

Al leerlo, despertó esa parte más visceral a la que me referí antes, y creció en mí la convicción de que se trataba de un galardón injusto y, además, la enésima demostración de que la profesión periodística está siendo cada vez más ninguneada en España. ¿Acaso no hay en el mundo profesionales de la prensa dignos del premio? En estos tiempos en los que los ERE en las redacciones son lo habitual, hubiera sido un golpe moral celebrar la trayectoria de uno de estos profesionales.

Algunas horas después, ya más en frío, no me queda otra que reconocer que es una visión demasiado reduccionista e incluso sectaria pensar que solamente los periodistas pueden ser premiados con un galardón a la comunicación. El videojuego, Internet, la moda, el comic, las series de televisión... hay tantas cosas que hasta ahora no tenían cabida en el mundo de los honores, que quizá sea bueno ir ampliando las miras: como me "tuiteó" Emilio González Déniz al leer mi reacción, "entramos en un mundo que no acabamos de entender, pero es así".